domingo, 21 de diciembre de 2008

BLOGS DE PAPEL (1)


Esta es la portada de un libro de relatos.

No, no es uno más.

Es un libro donde, como ya dije anteriormente cuando me referí a la librería "La Clandestina" tres orates se implicaron y otros quince impulsivos les seguimos.

Este libro contiene quince ilusiones escritas, quince sueños soñados convertidos en papel.


Contiene su propio olor y su propio sabor. Y el condimento que cada uno de nosotros le ha ido agregando.

He aquí:

Solsticio con beso, AdR
Beatriz, Alfman
La entrevista de trabajo, Astra
La carta, Belén
Don José, Carlos Añejo
Mesalina, Escriptorum
Te lo juro por mi vida, Estilografic
Invitadas al té, Hombredebarro
Cotidianidades, Lauraconchocolate
Arrepentirse, Vitruvia
El vacío que nos une, Olvidado
El invierno de Rodrigo Pérgamo, Princesadehojata
La línea de la vida, Simpulso
La ilusión puede con casi todo.


jueves, 11 de diciembre de 2008

Otoño 3-



Mi mundo pequeño contaba también con un horno, el de la señora Maruja, que olía a pan tierno y crujiente y a todos los asados que bajaban las vecinas: arroz al horno, patatas, cebollas, magdalenas y pastas.
En el bajo de la finca donde yo vivía había una carnicería, la de la señora Mercedes, que tenía un perro en el corral y se veía desde mi casa. Al lado, que ya pertenecía a la finca vecina, había una pastelería donde comprábamos los pasteles los domingos, celestiales efluvios de mantequilla que ascendían hasta la galería de casa. Al otro lado, en la esquina con de la plaza había una droguería perfumería que inundaba la calle con picantes olores a sosa cáustica, limpión y lejía, donde mi madre compraba papel higiénico El Elefante
De la luz, los olores, los sonidos y los sabores de ese mundo pequeño que fue creciendo conmigo, nació mi deseo de tener una familia original, aunque sólo fuera para distinguirme de los demás. No lo he conseguido, no como deseaba, a pesar de los sueños soñados y del empeño puesto en ello. En los tiempos en los que nos obligaban a ir a misa con la sentencia de una condena infinita, yo iba y rezaba para que alguien allá arriba escuchara mis plegarias, los deseos de una niña, porque el cura nos decía que las nuestras siempre eran escuchados, rogándole a ese Dios lejano que cuando volviera a casa encontrara un padre trapecista, un abuelo quiromante o una hermana de vida fácil, pero ni así. Las plegarias no fueron contestadas, seguramente porque no merecía la pena y quieras que no empiezas a darte cuenta de que la mentira sale de la boca de todo el mundo, aunque lleve sotana vieja y corta, y muestren los camales del pantalón y los hombros casposos, y siendo de buen conformar, comprendí que no se iba a producir el milagro, y ni falta que hacía porque mi familia era única e irrepetible, lo cual no me impidió que empezara a soñar.

lunes, 1 de diciembre de 2008

EL RUMOR DEL OLEAJE - Yukio Mishima

O de cómo con unos básicos ingredientes se puede hacer un buen guiso.

Estos los ingredientes : Dos adolescentes, el amor, un rival, los celos, una sociedad ancestral con normas muy definidas. A partir de ahí, para lograr que el comensal no desee que se termine el plato, que se detenga a saborear los distintos matices del mismo, que se recree en su elaboración, se necesita un buen cocinero. Y esto es lo que ha logrado Yukio Mishima.
La novela se desarrolla en una isla – Utajima – de tan sólo mil cuatrocientos habitantes, dedicados, desde tiempo inmemorial, a la pesca como medio de subsistencia. El mundo en el que habitan es antiguo, rígido hasta cierto punto, con las costumbres japonesas de honrar a los dioses, a los ancianos, formar asociaciones que contribuyan al bienestar de los habitantes y a reforzar la convivencia en la isla.
La historia de amor entre los dos adolescentes – Shinji y Hatsue – surge de una sola mirada que conquista el corazón de ambos. Shinji es huérfano de padre, fallecido en un accidente en el mar. Hatsue es hija del más rico de la isla.
Ya tenemos el primer ingrediente: la diferencia social, el escollo insalvable en una sociedad rígida.
Shinji es un chico callado, tímido y trabajador, educado en la cortesía y en los buenos modales. Un chico que se siente a gusto en la naturaleza, en el mar que refuerza su silencio. Hatsue es más abierta, más decidida, aunque completamente inmersa en las costumbres de la isla. Como la mayoría de las mujeres es buceadora.
Segundo ingrediente: Los rivales. Por un lado el típico bravucón: Yasuo, interesado en formar parte de la familia de Hatsue, y por otro, Hiyoko, enamorada de Shinji.
Tercer ingrediente: Los celos, los comentarios maliciosos. Lo que supone, en una sociedad como la de la isla, la prohibición del padre de Hatsue de ver, ni hablar a Shinji.
Cuarto ingrediente: La prueba final del padre de Hatsue para decidir cuál de los dos muchachos formará parte de su familia.
Ya tenemos los ingredientes, ahora aderecemos el guiso con un maravilloso sazonador de buena, buenísima prosa. Y rematemos el plato con la poesía que adorna ese amor adolescente que jamás llega a ser cursi, con unas magníficas descripciones del paisaje, de las costumbres, del fragor y templanza del mar, y obtendremos un exquisito guiso: El rumor del oleaje.

GRANDES MICRORRELATOS 2011