lunes, 29 de septiembre de 2008

Metamorfosis.

Muchas mañanas intuyo que se acerca la hora de levantarse. Mi inconsciente empieza a enviar señales y antes de que suene el ingrato pitido, ya tengo los ojos abiertos. Somnolienta escucho el camión de la basura, el coche de un vecino, el tubo de escape de una moto que atraviesa la avenida y la respiración profunda (eufemismo gratuito) de mi marido.
Esta mañana, sin embargo, todo ha cambiado. Al despertar, he presentido que algo inusual sucedía. El primer cambio ha sido auditivo. He escuchado como un siseo. En principio he pensado que la "respiración profunda" de mi marido había cambiado. He aguzado el oído pero el siseo había cesado. He dejado caer la cabeza sobre la almohada y he regresado a mi dulce sopor.
Al momento ha vuelto a suceder. He permanecido escuchando durante unos segundos. Mi sorpresa ha sido mayúscula cuando he me he dado cuenta, cuando he comprendido que el siseo provenía de mí misma. Rápidamente he encendido la luz. Con la misma rapidez la he vuelto a apagar presintiendo que lo que iba a ver no me iba a gustar. Desde ese momento, el siseo, en lugar de cesar, iba a más, conforme mi respiración se aceleraba por el susto. Mis piernas no me respondían. He vuelto a encender la luz. El siseo era molesto, inquietante, imparable.
Al apartar el embozo un escalofrío me ha recorrido. No he podido chillar, como hubiera sido lo normal, sólo he podido sisear.
En lugar de piernas había una repugnante cola de serpiente de color verde negruzco que se deslizaba de un extremo a otro de la cama. El miedo me ha paralizado por completo. Sentía la metamorfosis que lentamente se iba produciendo en el resto del cuerpo. Mis humanas formas han ido despareciendo tragadas por el escamoso reptil que ascendía incesante. A los pocos minutos en mi cama sólo había una serpiente que siseaba sin cesar.
Menos mal que ha sonado el despertador. De lo contrario, no habría podido escribir este sueño.

domingo, 21 de septiembre de 2008

EL MEJOR DE LOS MUNDOS - Quim Monzó


Trece cuentos y una novela corta componen el volumen de relatos “El mejor de los mundos” de Quim Monzó.
Hay historias de todo tipo pero el sello común de la mayoría de las historias es la comicidad negra, lo grotesco de las situaciones que, por increíble que parezcan, no dejan de sonar reales.
La novela corta, titulada “Ante el rey de Suecia” nos lleva a través de la vida de un escritor catalán, Amargós, dedicado en exclusividad a la poesía. Su meta en esta vida es conseguir el premio Nobel para el que es candidato perpetuo. Un hombre solitario que cada día compra un diario distinto en función del suplemento cultural. En la vida de Amargós parece que nunca vaya a ocurrir nada especial, ni interesante hasta que debe abandonar el piso donde nació, un piso antiguo en el centro de la ciudad y alquilar uno en la periferia donde todos los inquilinos son bajitos. Él mide cerca de uno ochenta y dos. Esto no tendría nada de particular, excepto si la historia la escribe Monzó.
“El señor Gómez sonríe: Pero, quizás porque desconocía la norma, ha hecho subir el fregadero y el lavabo a una altura que no les corresponde .......” y ahí lo dejo.

Los relatos son ácidos, con esa dosis de mala leche y finales casi inesperados que te hacen sonreír, mover la cabeza y pensar en lo que acabas de leer.
“Mi hermano” Un día de Navidad, en plena comida y sin previo aviso se muere el hermano ..... “El encargado de la enfermería me dijo que tendríamos que averiguar el por qué de todos esos desmayos, no fuese que tuviese anemia ....... poco a poco he ido mejorando la técnica de ducharlo y afeitarlo. Ahora subo con él al autobús ....”

En algunos relatos, como creo que es preceptivo, el inicio no tiene nada que ver con lo que la historia nos va a ir desvelando.
En “Las cinco cuñas” por ejemplo, una mujer decide, año tras año comprar unas cuñas de madera para las puertas de la casa de verano para evitar los portazos. Cada año lo decide pero nunca lo hace, hasta éste en particular. En cinco páginas nos encontramos, desde las cuñas, que son sólo una excusa, con un matrimonio peculiar ......., o no.
“A Víctor, en efecto, no le gusta fumar y no se dedicaría a encender cigarrillos y dejarlos quemar si no fuese porque eso irrita a Berta ....”

Cada relato parece querer ocupar una parcela de la vida, un pedazo de los pensamientos que nos acucian a diario, a pesar de esa faceta grotesca con la que Monzó escribe.
Hago una pequeña selección. De lo contrario, necesitaría mucho espacio.
Este es uno de los que más me ha gustado. “El espejo”
“Mentiría si dijese que no sé por qué de repente se me ha ocurrido la idea de hacerme una escultura ..... “
El escultor es ruso o de por ahí cerca.
“A mí no me deja nunca ver el resultado. Tampoco insisto; supongo que debe de ser la norma ...”
“Cuando me quitan las vendas sonríen complacidos y comparan ambas caras: la mía y la de piedra.”


Como ya he dicho en varias ocasiones, valoro los relatos cortos por la dificultad que entraña escribir una historia en pocas líneas. Inventar algo distinto cada vez, incluso darle vueltas a la misma para que parezca diferente.

Os dejo y voy a seguir leyendo “Camino de los Angeles” de John Fante.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Demasiado tarde

Mientras preparo el comentario sobre el libro que estoy terminando de leer:



"El mejor de los mundos" de Quim Monzó, un estupendo libro de relatos, os dejo en manos de mi amiga Trenzas con una pequeña reseña sobre mi novela Demasiado tarde, que le agradezco mucho.

Dentro de unos días estoy de regreso. Me queda poca lectura de Quim Monzó, pocas páginas para saborear su escritura, su acidez y su bien hacer.

jueves, 4 de septiembre de 2008

¿VERDAD?




EL ESCRITOR ORIGINAL NO ES AQUEL QUE NO IMITA A NADIE, SINO AQUEL A QUIEN NADIE PUEDE IMITAR.



R. Chateaubriand

lunes, 1 de septiembre de 2008

Regreso























Me resulta difícil, cada vez más, abandonar la tranquilidad para sumergirme en el ruido, el polvo, los coches ......










pero, después de todo, es lo que hay .......

GRANDES MICRORRELATOS 2011